EL TESORO DEL CONEJITO
Había una vez un conejito, que vivía en una cuevita en un bosque muy lejano. Un día el conejito decidió; salir a pasear un rato por el bosque y se fue saltando hasta un río para ir a tomar agua.
Al
llegar al río, el conejito se encontró con sus amigos, y los saludó muy feliz. Al
verlos tan felices, les preguntó que porque estaban muy felices y ellos le
respondieron que, se habían enterado de que en el bosque había un tesoro y que
nadie del bosque lo pudo encontrar; y que la mayoría de los que lo quisieron
buscar no la han encontrado. Él tan sorprendido al escuchar los que sus amigos
le acababan decir, se interesó en ese tesoro muy valioso que hasta decidió ir a
buscarlo. Todos lo miraban sorprendido de lo que el conejito quería hacer,
nadie le dijo nada excepto uno de sus amigos que le dijo que el camino hacia el
tesoro era muy largo.
El
conejito se fue saltando contento; pasó por lo menos una hora, y el conejito se
encontró con un tronco muy grande y demasiado largo y no le quedó otra que
atravesarlo; agachadito como un perrito pasó por adentro del tronco no arriba
porque era muy peligroso. Al pasar ese
tronco largo el conejito se tiro al piso a descansar un rato ya que era muy
tarde, al rato se levanto y se fue corriendo como un rayo para no atrasarse.
Llegó
a la parte central del bosque, y con que se encontró el conejito, un lago lleno
de agua y se tiró de un chapuzón al agua y a nadar no más se dijo, nadó y nadó
y más no paró. Al llegar al otro lado empezó a observar con atención lo que
había a su alrededor. Y con que se encontró con unas ricas zanahorias para
comer, de tanta hambre que tenía se las puso a comer.
Habrán
pasado dos horas por lo menos, y que el conejito se fue siguiendo su camino con
mucha atención de lo que podía pasar. Siguió, y siguió; y que pasó desde lejos
observó una planta muy grande, y él pensando que se le iba a ser difícil
pasarla; pero qué pasó se le ocurrió una idea al conejito. Con mucha velocidad
de donde estaba, decidió que iba a saltar hasta tocar el gran cielo azul. De un
gran salto pasó esa planta muy grande.
Ya
había amanecido y el conejito no se rendía en buscar ese tesoro tan especial,
uyy que hay por ahí; ahh es solo una mariposa asustado se puso el conejito
temblando del miedo por esa mariposa que al pasar él se quedó quietito sin
mover un solo pelito. Esta mariposa se fue y saltó lo más rápido que pudo.
Siguió
su camino hasta que se encontró con una cueva grande y demasiado profunda. Él
sin miedo y con valentía entró en esa cueva, en la que solo habían piedras;
pero no eran cualquier piedras, eran de distintos tamaños, y más no le quedó
que saltar por encima de cada una de ellas. Al pasarlas vio que en un estrecho
chiquitito había algo que brillaba como un rayo, de curiosidad se le antojó
pasar, como un gusanito se movió para pasar por ese estrechito tan pequeñito.
Que
era lo que se encontró se preguntaran no… bueno que más da de tanto recorrer el
bosque el conejito su tesoro encontró, de felicidad empezó a saltar de una
pata, y se puso a bailar. Llegó a su casa; y compartió ese tesoro muy hermoso
con sus amigos, pero adentro de ese tesoro decía algo, muy importante y era lo
siguiente:- ¡El que el tesoro encontró mis felicidades le doy, pero no tocarlo,
sin antes de comer el almuerzo rico que les han preparado! El conejito y sus
amigos muy contentos con el tesoro siguieron las reglas y felices se han
quedado…con el conejito y su tesoro.
Y colorín colorado este cuento se ha terminado...

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